Sociedad Coral de Bilbao

Ana Otxoa soprano
Beñat Egiarte tenor
Julen García barítono I
Juan Laborería barítono II
Alberto Sáez-Puente piano

BILBOKO KORAL ELKARTEA / SOCIEDAD CORAL DE BILBAO
Enrique Azurza director


Valentín María Zubiaurre (Garai, 1837 – Madrid, 1914)
La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

Notas al programa

Oratorio La Pasión

Valentín María de Zubiaurre (Garai, 1837-Madrid, 1914)

Pese a la gran labor de recuperación de la música del siglo XIX español que se ha llevado a cabo en los últimos tiempos, las lagunas historiográficas que aún quedan por cubrir son importantes principalmente en el ámbito de la música religiosa. La figura del Valentín María de Zubiaurre, maestro de la Real Capilla de Madrid durante casi cuarenta años (1875-1914) es uno de los ejemplos más destacados entre los muchos compositores de este período que aún quedan por recuperar. Su corpus religioso ha permanecido durmiendo el sueño del olvido en los archivos hasta nuestros días, momento en el que ha comenzado a despertar el interés de la musicología y de algunas instituciones musicales convirtiéndose en centro de diversas iniciativas para su recuperación.

El deseo de poner en valor al compositor y dar visibilidad a un corpus musical injustamente olvidado ha motivado que entidades como la centenaria Sociedad Coral de Bilbao hayan puesto la mirada en composiciones como su oratorio La Pasión. Obra escrita en 1874 en el marco de las obligaciones de los músicos becados por la Academia de España en Roma. La conmemoración este año del 150 aniversario de la creación de esta institución nos brinda la oportunidad de poner de relieve al que fue su primer alumno becado, Zubiaurre. Primer músico de una larga lista de ilustres compositores españoles que desde entonces pasaron por la prestigiosa academia como Chapí, Bretón, Emilio Serrano, Cleto Zabala o María de Pablos entre otros muchos.

Pese a que Zubiaurre no completó la beca debido a su ingreso como vicemaestro en la Real Capilla de Madrid en octubre de 1875, los meses de dedicación en la Academia dejaron este oratorio que nunca se llegó a estrenar, y que ve la luz de la mano de la Sociedad Coral de Bilbao por primera vez después de siglo y medio. El compositor trabajó en él habiendo iniciado el viaje por Europa que se le exigía como parte de la formación. Se dedicó a su composición durante su estancia en Milán, donde firmó la versión para órgano, así como el borrador de la partitura orquestal en septiembre de 1874. A finales de ese año se trasladó a París para continuar con sus obligaciones académicas y fue en esta ciudad donde finalizó la obra.

La personalidad del compositor aflora ya desde la propia selección del idioma. La opción del latín para el texto del libreto es algo llamativo teniendo en cuenta que gran parte de los referentes europeos en este siglo se hallan escritos en lengua vernácula. Este hecho revela una decisión con criterio propio, máxime cuando posee obras religiosas escritas en español e incluso en euskera. Su personalidad no solo se manifiesta a través de esta elección sino en la perfecta convivencia entre lo religioso y lo profano que se descubre en la partitura. Buena parte de este modus operandi proviene de la formación recibida en el Conservatorio de Madrid de la mano de Hilarión Eslava ­–maestro de la Real Capilla que le precedió–. Sin duda su influencia dejó una huella que impregna todo su corpus religioso: el protagonismo de los textos frente a una instrumentación que opera a su servicio es una de las características que mejor definen la herencia de Eslava en Zubiaurre. Pero, aunque esta línea compositiva se mantuvo sin variaciones a lo largo de su vida, no debemos obviar el profundo equilibrio que desprende su música, y en este caso La Pasión, fruto de los mundos musicales con los que convivió. No cabe duda de que su bagaje dentro del género lírico le proporcionó las herramientas necesarias para hacerle un gran conocedor, tanto de las convenciones de la grand opéra francesa, como del estilo alemán o italiano. El resultado es la perfecta conciliación entre el estilo teatral y el religioso que se pone de manifiesto en cada número al ofrecernos una obra respetuosa con el texto litúrgico, pero sin renunciar a la emotividad o el dramatismo.

Su estreno absoluto en 2023 supone un inmenso avance en la recuperación de ese patrimonio musical que ha pasado inadvertido durante tanto tiempo y que, al igual que las obras ya consagradas, es parte de nuestro patrimonio cultural. No podemos ignorar los especiales marcos escogidos para llevarlo a cabo: Bilbao, Madrid y Roma. Todos ellos –directamente ligados al compositor– conforman un eje que resume los grandes momentos de su carrera musical. Bilbao le abrió las puertas al mundo de la música al entrar como cantor de capilla de la mano del maestro Nicolás Ledesma. Roma le proporcionó la visión necesaria para mirar a Europa desde ángulos nuevos. Finalmente, Madrid consolidó la que fue su profesión a lo largo de cuatro décadas como maestro de la Real Capilla.

La recuperación y puesta en concierto del Oratorio La Pasión en Bilbao entraña un verdadero motivo de satisfacción al ser la tierra que le vio nacer y a la que, pese a residir fuera de ella, siempre estuvo fuertemente ligado. Un acontecimiento de estas características pone de manifiesto la importancia de conservar y poner en valor la herencia cultural que dejaron nuestros personajes ilustres entre los que se encuentra sin duda el compositor vizcaíno.

Otilia Fidalgo González (Musicóloga)

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