I GEMELLI

Andrea Cueva Molnar soprano

I Gemelli

Emiliano González Toro tenor y director
Mathilde Etienne directora, programa y concepto


Todos los perfumes del Líbano

INCIENSO

El lenguaje de los dioses
ALESSANDRO GRANDI (1590 – 1630)

Quæ est ista

La aroma de santidad
BARBARA STROZZI (1619 – 1677)

Oleum effusum est

Alambiques e incensarios
SEVERO BONINI (1582 – 1663)

Surge amica mea

FILIPPO AMADEI (1670 – 1730)
Anima mia liquefacta est

NARDO

Los cabellos de la Magdalena
ADRIANO BANCHIERI (1568 – 1634)

Dum esset Rex

El beso de la esposa
GIOVANNI PAOLO CAPRIOLI (1580 – 1627)

Osculetur me

El mirto, fruto de Venus
ALESSANDRO GRANDI (1590 – 1630)

Vulnerasti cor meum

MIRRA

Adonis y Faón
FELICE ANERIO (1560 – 1614)

Sicut cedrus exalta sum

El vaso y el bálsamo
ALESSANDRO GRANDI (1590 – 1630)

Fasciculus myrrhae

Noli me tangere
CLAUDIO MONTEVERDI (1567 – 1643)

Ego dormio et cor meum vigilat

ROSA

El huerto cerrado
GIACOMO FILLIPO BIUMO (1580 – 1653)

Veni in hortum meum

Resonancias del Paraíso
CLAUDIO MONTEVERDI (1567 – 1643)

Ego flos campi

El jardín mediceo
CARLO GRAZIANI (1710 – 1787)

Florete prata

GRANADA

El banquete del amor
SEVERO BONINI (1582 – 1663)

Surge amica mea

Las nupcias místicas
ALESSANDRO GRANDI (1590 – 1630)

Tota pulchra es

La Reina de Saba
TARQUINIO MERULA (1595 – 1665)

Nigra sum

Notas al programa

Tous les parfums du Liban
Música italiana del siglo XVII basada en el Cantar de los cantares

El Cantar de los cantares es una obra repleta de aromas. Estos aromas, emergen y fluyen en una atmosfera sensual propiciada por este canto de amor. El perfume, los aromas, son también poesía. El Cantar de los cantares asocia el aroma tanto al amor físico, como al espiritual. Si este texto forma parte del canon de las Escrituras Santas, tanto del judaísmo como de la cristiandad, es por las posibilidades alegóricas que ofrece su escritura, ya que el amor de los amantes, rebosante de sensualidad y de ternura, emula al amor de Dios por Israel, y al amor de Cristo por la Iglesia y del alma que lo busca.

Durante la Edad Media, adquiere también una dimensión Mariana

La Virgen es la vara florecida que emana del tronco de Isaí: “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.” (Is, 11, 1).

María es un jardín en flor

Los aromas que se asocian a la Virgen exaltan sus virtudes: el lirio evoca su pureza virginal, la violeta su humildad, y la rosa su caridad maternal.

Santa por excelencia, durante su Ascensión irradia sus aromas: el “huerto cerrado” se eleva a una dimensión espiritual.

Si los músicos del Renacimiento han compuesto tanto a partir del Cantar de los cantares, es en parte, para alabar a la Virgen, pero también para destacar las similitudes entre música y aroma, ambos inmateriales y volátiles, unidos por la poesía lírica de los amantes místicos.

A partir del siglo XVII, los compositores se liberan de la abstracción del contrapunto. Esta liberación, permite crear diálogos ahondando en la dimensión erótica de estos amantes bíblicos cuyas voces solistas resuenan en consonancia con los éxtasis místicos.

En la iglesia, el incienso alía humo y aroma:

Visible e invisible, una experiencia sensible que acerca a lo divino – El “olor a santidad” de la Virgen y de Cristo, el aroma de la gracia está presente en el alma de los fieles, unidos en una Iglesia a través del bautizo. Esta unión entre el alma y Dios, se consagra en la infusión del Espíritu Santo, por el aceite que emana de la tierra y su ligero aroma, reminiscencias del Jardín del Edén.