Concierto 48

Cuarteto Modigliani
Amaury Coeytaux
Violín
Loïc Rio Violín
Laurent Marfaing Viola
François Kieffer  Violonchelo

 

GIACOMO PUCCINI (1858-1924)
Crisantemos

WOLFGANG AMADEUS MOZART
Cuarteto de cuerda nº17 en si bemol mayor K.458 “La caza”

  1. Allegro vivace assai
  2. Menuetto (moderato)
  3. Adagio
  4. Allegro assai

 

Notas al programa

Florecen en otoño y destacan por su belleza sencilla pero, a pesar de la vivacidad de sus variados colores, son conocidos como las ‘flores de los muertos’. De ahí que Puccini titulara Crisantemos a la elegía para cuerdas que compuso “Alla memoria di Amedeo di Savoia Duca d’Aosta”, tras su fallecimiento en 1890.

La fragancia dolorosamente expresiva que desprende la partitura trascendió la circunstancia para la que fue concebida y Puccini reutilizó parte del material musical en su ópera Manon Lescaut, gran referente de su musa dramática. Aunque su catálogo se nutre principalmente de óperas, se sabe que el compositor sintió una especial afinidad por el cuarteto de cuerda, formación para la que creó algunas piezas hoy perdidas. Esta música, perfumada de voluptuosa melancolía, es testimonio de que su talento va más allá de lo vocal -no en vano la orquestación en sus óperas es extraordinaria- y los cromatismos en la melodía, el entrelazado de las voces, el manejo del tempo y la tonalidad oscura y doliente nutre un discurso tan atractivo en lo que dice, como en lo que sugiere.

Entre 1782 y 1785, Mozart escribió seis cuartetos de cuerda “Composti e dedicati al Signor Giuseppe Haydn, dal suo amico W.A. Mozart”. Esta conmovedora dedicatoria fue acompañada de una carta no menos conmovedora, en la que el joven compositor decía esto al maduro maestro: ”Aquí tienes, hombre célebre y amigo mío queridísimo, estos mi seis hijos. Te suplico mires con indulgencia sus defectos y continúe, a pesar de ellos, tu generosa amistad con quien tanto te aprecia”. Desde luego, Haydn no pudo encontrar en los cuartetos nada que no fuera calidad e inspiración. Entre ellos, el Cuarteto en Si bemol fue considerado “el de mayor ligereza de estilo, aunque excelente”, por otro entendido y juez severo: Leopold Mozart, padre del compositor. Debe el sobrenombre “La caza” al aire de rusticidad fresca y alegre que le otorga el motivo rítmico con que da comienzo y que se vuelve tan fértil en la creatividad de Mozart.

Dos dedicatorias en italiano, a través de las cuales la amistad penetra en la sustancia musical. Para disfrutar.

Mercedes Albaina

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