Concierto 56

Víctor del Valle Piano

Cuarteto Modigliani
Amaury Coeytaux Violín
Laurent Marfaing Viola
François Kieffer Violonchelo
Yann Dubost Contrabajo

 

FRANZ SCHUBERT (1797-1828)
Quinteto para piano y cuerdas en La mayor opus 114 D.667, “La trucha”

  1. Allegro vivace
  2. Andante
  3. Scherzo
  4. Andantino
  5. Allegro Jiusto

Notas al programa

Escrita durante unas felices vacaciones estivales, siendo huésped en una casa donde según el propio compositor “hay ocho jóvenes doncellas y casi todas son hermosas”, La trucha enlaza, de manera deliciosa, las dos tendencias principales de la música vienesa en aquel momento: un aire de ‘buena sociedad’, con su ligereza y su deleite por el virtuosismo, y los primeros indicios de un Romanticismo que nacía irrefrenable.

Milagro de frescura y jovialidad, las notas salpican desde la partitura como la “veleidosa trucha” del poema de Christian Schubart, al que Schubert ya había puesto música: ese “jovial pececillo” que “por un arroyo claro y alborozadamente, pasó como una flecha”. Para el quinteto eligió una forma simplificada de esta canción, porque pensó que la melodía era buena y, sobre todo, por la riqueza expresiva que encierran sus posibilidades armónicas, presentes en los cinco movimientos. Y es que un mosaico de climas expresivos, con multiplicidad de humores y estados anímicos, enmarca la partitura: contrastantes, inesperados y condenadamente entretejidos. No hay ternura sin un ápice de malicia, o regocijo sin trazas de melancolía, o trascendencia poética sin hebras de humorada.

La luminosa invención melódica, con encadenamientos sutiles en las ideas; la imaginación en el tratamiento armónico, con abundancia de modulaciones en el color tonal y oscilaciones continuas entre los modos mayor y menor; el atractivo de una métrica que baila entre lo eslavo y lo magiar, entre lo cortesano y lo bohemio y la flexibilidad en el discurso, aliento constante de las muestras de lirismo, se unen a un reparto equitativo del protagonismo instrumental que estimula el diálogo amistoso entre complementarios. Estos recursos compositivos transmiten al oyente cierta sensación de que todo está siendo casi improvisado, como en un juego alejado de la premeditación, con una sensualidad elemental y poderosa que nos seduce sin remedio, porque brota del alma de quien nació para la música y la amistad. Disfruten de ambas.

Mercedes Albaina

MUSIKA MÚSICA • T: +34 94 679 04 88